En muchos países es habitual encontrar melatonina en dosis de 5 o incluso 10 mg por comprimido, tomada justo antes de meterse en la cama. Casi todo en esa frase — la dosis y el momento — contradice lo que muestra el metaanálisis más completo disponible hasta la fecha sobre esta hormona. Vamos a revisar qué dice realmente la evidencia sobre dosis y horario, porque en este caso «más» y «más tarde» no es mejor, sino todo lo contrario de lo que sugiere la intuición y buena parte del marketing de suplementos.
Qué es la melatonina y cómo funciona (no es un sedante)
La melatonina es una hormona que tu propio cuerpo produce de forma natural en la glándula pineal, principalmente en respuesta a la oscuridad, como parte de la señal que le indica a tu organismo que es momento de dormir. Es importante entender esto desde el principio: la melatonina no es un sedante como una benzodiacepina — no «apaga» tu cerebro por fuerza bruta. Es más bien una señal cronobiológica: le dice a tu reloj interno que ajuste el momento del sueño, no que te duermas de inmediato por su efecto farmacológico directo.
El estudio de referencia: dosis y horario óptimos
El metaanálisis más completo y riguroso disponible sobre este tema es el de Cruz-Sanabria y colaboradores (2024), publicado en el Journal of Pineal Research, que analizó 26 ensayos controlados aleatorizados con 1.689 observaciones, evaluando específicamente cómo la dosis y el momento de administración afectan a la eficacia de la melatonina.
Los hallazgos son bastante claros y, para muchos, sorprendentes:
- La eficacia de la melatonina aumenta de forma gradual con la dosis, hasta alcanzar un máximo en torno a los 4 mg/día — más allá de esa cantidad, no se observa beneficio adicional.
- El momento de la toma importa tanto como la dosis: administrar la melatonina unas 3 horas antes de la hora objetivo de dormir se asoció con mejores resultados que la práctica clínica más habitual de tomarla 30 minutos antes de acostarse.
El propio estudio compara directamente el protocolo más común en la práctica («2 mg, 30 minutos antes de dormir») con un protocolo optimizado («4 mg, 3 horas antes»), y este último superó al primero tanto en la reducción del tiempo que se tarda en dormirse como en el tiempo total de sueño.
Tabla comparativa: protocolo habitual vs. protocolo respaldado por la evidencia
| Protocolo habitual en la práctica | Protocolo respaldado por el metaanálisis | |
|---|---|---|
| Dosis | 2 mg (o más, hasta 5-10 mg en muchos productos comerciales) | Hasta 4 mg, sin beneficio adicional por encima |
| Momento de la toma | 30 minutos antes de dormir | Aproximadamente 3 horas antes de dormir |
| Resultado en latencia del sueño | Beneficio moderado | Mayor reducción del tiempo para dormirse |
| Resultado en tiempo total de sueño | Beneficio moderado | Mayor aumento del tiempo total dormido |
Por qué «más dosis» no es mejor, y puede ser peor
Dado que muchos suplementos comerciales, especialmente en mercados como el estadounidense, venden dosis de 5 y hasta 10 mg, vale la pena explicar por qué esto no se ajusta a la evidencia. Al ser una molécula de señalización (no un sedante de acción directa), superar la dosis fisiológicamente relevante no «duplica» el efecto — simplemente inunda los receptores más allá de lo que necesita la señal natural, sin traducirse en mejor sueño, y sí asociándose en algunos análisis con mayor somnolencia residual al día siguiente.
Errores comunes al tomar melatonina
- Tomarla justo antes de dormir, en vez de con más antelación. Como hemos visto, tomarla más cerca de la hora objetivo de dormir (30 minutos antes) es menos efectivo que hacerlo con unas 3 horas de margen, según la evidencia disponible.
- Usar dosis muy altas pensando que «hará más efecto». Por encima de 4 mg no hay beneficio adicional demostrado, y sí más margen para efectos secundarios como grogginess (aturdimiento) al día siguiente.
- Usarla como solución única sin cuidar el resto de la higiene del sueño. La melatonina ajusta la señal circadiana, pero no compensa por sí sola una habitación con demasiada luz, pantallas antes de dormir, o horarios de sueño muy irregulares.
- Tomarla de forma crónica sin plantearse la causa de fondo del insomnio. Puede ser una herramienta puntual útil (jet lag, ajuste de turnos de trabajo, insomnio ocasional), pero un insomnio persistente merece una valoración más completa con un profesional, no solo suplementación indefinida.
Usos específicos: jet lag y turnos de trabajo
Más allá del insomnio general, la melatonina tiene un papel bien establecido en dos situaciones concretas donde su función de «reajustar el reloj interno» tiene especial sentido:
- Jet lag: al cambiar rápidamente de zona horaria, tu ritmo circadiano interno queda desincronizado del ciclo día-noche de tu nuevo destino. Tomar melatonina en el horario de sueño del destino puede ayudar a acelerar la adaptación, siendo uno de los usos con evidencia más consistente.
- Trabajadores por turnos: las personas que alternan turnos de noche y de día enfrentan un reto similar al del jet lag, pero de forma recurrente. La melatonina puede ayudar a ajustar el sueño en los días de transición entre turnos, aunque el protocolo óptimo (dosis y momento exacto) puede variar según el patrón de turnos concreto de cada persona.
En ambos casos, el principio de «dosis moderada y con antelación respecto al sueño deseado» sigue aplicando, en vez de las dosis altas justo antes de intentar dormir que se ven con frecuencia en el mercado.
¿Es diferente en niños?
Un metaanálisis específico en población pediátrica con condiciones neuropsiquiátricas (publicado en 2025 en Sleep Medicine Reviews) encontró resultados coherentes con los de adultos: la eficacia máxima se alcanzó también en el rango de 2-4 mg/día, con mejores resultados cuando se administraba con antelación (en torno a 3 horas antes de dormir) respecto a la hora objetivo de sueño. La dosis en niños siempre debe ser pautada por un pediatra, nunca por decisión de los padres sin supervisión médica.
Preguntas frecuentes
¿Puedo tomar melatonina todas las noches de forma indefinida? Aunque se considera generalmente segura a corto-medio plazo, no hay tanta investigación sobre su uso continuado durante años. Para insomnio ocasional o ajustes puntuales (jet lag, cambios de turno) es más apropiada que como solución permanente sin revisión médica.
¿Por qué muchos suplementos venden 5 o 10 mg si la evidencia apunta a 4 mg como máximo útil? Principalmente por regulación de mercado (en algunos países las dosis altas se venden libremente como suplemento) y porque una dosis mayor se percibe comercialmente como «más potente», aunque la evidencia no respalde ese razonamiento.
¿Puedo tomar melatonina junto con magnesio para dormir? No hay interacciones negativas conocidas entre ambos. De hecho, como vimos en nuestro artículo sobre magnesio para dormir, existe investigación que combina ambos suplementos con resultados prometedores, ya que actúan por mecanismos distintos y complementarios.
¿La melatonina crea dependencia? No hay evidencia de dependencia física como la de los sedantes farmacológicos, aunque como con cualquier rutina de sueño, apoyarte siempre en un suplemento puede dificultar identificar y resolver la causa de fondo de un problema de sueño persistente.
Conclusión
La evidencia más rigurosa disponible contradice buena parte de cómo se comercializa y se usa la melatonina habitualmente: dosis de hasta 4 mg son suficientes (más no aporta beneficio extra, y sí más riesgo de aturdimiento al día siguiente), y tomarla con varias horas de antelación respecto a la hora de dormir parece más efectivo que la práctica común de tomarla justo antes de acostarse. Esto aplica tanto al insomnio general como a usos más específicos como el jet lag o el ajuste de turnos de trabajo. Si decides usarla, ajusta tu protocolo a lo que respalda la evidencia en vez de a lo que sugiere el marketing de dosis altas, y recuerda que funciona mejor como ajuste puntual de tu ritmo circadiano que como solución permanente para un insomnio no resuelto. Si tu problema de sueño es persistente o interfiere de forma importante en tu vida diaria, consulta con un profesional sanitario en vez de aumentar la dosis por tu cuenta.



